Las ovejas de mi amigo

img_4128-jpg

Hoy fui a conocer el rebaño de ovejas de un amigo. De camino a donde pastaban las ovejas nos detuvimos en el establo de los cabritos. Al llegar, los pequeñines me rodearon como esperando les diera una caricia y algo de comer, y una cabrita más grande de nombre María se dedicó a seguirme a donde quiera que iba. De pronto elevé la mirada hacia el monte y vi el rebaño de ovejas caminar como uno solo hacia donde yo estaba. Me acerqué con la intención de recibirlos pero de pronto se detuvieron en seco. Me bajé a su nivel para inspirarles confianza, extendí mis brazos y hasta les hablé, pero se volvieron desconfiados y se fueron hasta su corral en donde esperaron a su pastor, mi amigo.

Confieso que me descorazonó su reacción. Por la idea romántica que tengo de las ovejas pensé que al estar con mi amigo, su pastor, ellas se acercarían más confiadamente. Sin embargo no fue así. Aprendí de la diferencia entre las ovejas y los cabritos que estas son fieles pero muy desconfiadas. De los cabritos aprendí que acogen a todo el mundo y le rodean mientras reciben de este atenciones y alimento pero de la misma manera se voltean hacia cualquier otra persona sin mayor fidelidad. Aunque mi amigo no puede estar todos los días con su rebaño y solo les visita uno o dos veces al mes, ellas le esperan con entusiasmo porque le conocen y confían en él.

Por un rato observé desde la distancia el comportamiento del rebaño y finalmente regresé a los cabritos, consciente de la diferencia entre ambos rebaños pero con mucho sobre lo cual reflexionar. A veces nos toca pastorear entre ovejas y otras veces entre cabritos, en otras ocasiones se entremezclan; pero un buen pastor sabrá distinguirlos y sobre todo guardar su corazón para que el comportamiento de unas y otros no haga desfallecer su amor, su responsabilidad y compromiso para guiarles a pastos verdes y manantiales seguros.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Jn 10:27-28)

Advertisements

¡Gracias por su vista!

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s