Hoy día está de moda hacerse pruebas de DNA para saber quienes eran nuestros antepasados. Reconstruir el árbol genealógico de una familia se ha convertido en una moda. Y es interesante ver esos resultados porque en muchas ocasiones nos enteramos que en nuestra sangre llevamos razas, genes e historia que jamás habríamos imaginado. Nos podría sorprender y hasta decepcionar lo que descubramos. Pero aun el pasado que parezca oscuro y vergonzoso, Dios lo usa para nuestro bien. 

Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.
…y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.”
Mateo 1:5-6, 16

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La lectura de hoy no es la favorita de casi ningún predicador que yo conozca. ¿Qué se puede decir de la genealogía de Jesús? ¿Estaría orgulloso Jesús de sus antepasados? “Salmón engendró de Rahab a Booz”. Rahab era una mujer extranjera y prostituta. Una combinación inconcebible para el mundo judío. Booz engendró de Rut a Obed”. Rut otra extrajera. En un contexto religioso y nacional, donde no solo era pecado unirse a extrajeras, sino que representaba un peligro y una maldición para Israel. “Y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.” David engendró de la mujer de Urías. Salomón es el hijo que David tuvo de la esposa del soldado que mandó a matar para poder quedarse con ella. “y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús.” Usted y yo creemos por fe que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo en María virgen, pero esa no era la creencia de la época. Para los que conocían la joven pareja, había un misterio en ese nacimiento, e incluso, los historiadores de la época decían que se contaba que Jesús era producto de una violación a María por parte de un soldado Romano. 

A veces nuestro pasado está lleno de verdades que nos avergüenzan, y de otras historias que aunque no sean verdad han dejado en nuestra vida una estela de confusión y un murmullo en las voces mal intencionadas de mucha gente. La historia familiar de Jesús no era muy distinta a la nuestra. Una prueba de DNA de Jesús revelaría una carga genética muy diversa. Sin embargo, la pureza de su genealogía no está en la pureza de su raza o nacionalidad, sino precisamente en su diversidad; en la humanidad reflejada en esa genealogía. En las venas de Jesús corre un poco del carácter de cada uno y cada una de nosotras, corre un poco de lo mejor de ti y un poco de lo mejor de cada uno de nosotros. Para demostrar al mundo que en Cristo todos somos hijos y herederos del Reino de Dios, sin distinciones. 

Pero otra cosa muy importante es, destacar que ese pasado vergonzoso que a veces queremos ocultar, Dios lo usa para bien. Esas mujeres y hombres que pudieran representar una vergüenza para Jesús, son precisamente los que nos testifican de lo que puede hacer Dios en una vida cuyo corazón esté dispuesto a dejarse moldear por el. Nos demuestra también cómo Dios desea convertirnos en familia y hacernos parte del proyecto de salvación.

Cuando tu pasado y el de tu familia aparezca para perseguirte, recuerda que el de Jesús tampoco parecía ser el mejor; y aun así fueron grandes instrumentos de bien en las manos de Dios. Nuestros errores y los de nuestra familia no nos definen. Nos define la voluntad de Dios de hacernos sus hijos y darnos un nuevo nombre.

Levanta tu rostro con orgullo porque hoy Dios dice de tí desde los cielos: “Tu eres mi hij@ amad@ en quien me complazco”. (Lc 3:22)

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