Cuando estamos en un camino en el cual no vemos nada y lo que percibimos nos asusta porque perdemos el control, porque no sabemos qué hacer, porque sentimos que nuestra vida está amenazada, se nos hace muy difícil confiar. 

En nuestra vida y nuestra relación con Dios pasa lo mismo. No temer, cuando estamos en el camino oscuro de la vida, requiere de nosotros una gran confianza en Dios, porque en muchas ocasiones, el temor será tal, que no vamos a querer abrir los ojos, ni dar un paso, y tendremos que confiar, en caminar a ciegas, guiados solo de la mano de Dios. Entonces, ¿qué puede afirmar en nosotros la confianza en Dios?

“Aunque pase por el más oscuro de los valles,
no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo;
tu vara y tu bastón me inspiran confianza.
Salmo 23:4-5

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Lo que le da confianza a la oveja, no es solo la presencia del Pastor, son los recursos con los que cuenta el Pastor. El Pastor cuenta con una vara y un bastón. Los recursos de Dios son nuestra confianza. Con la vara, los defiende de los enemigos, de los lobos y los ladrones. La vara no es para castigarnos, es para defendernos. Con el bastón las hala, los atrae con amor cuando tienden a vagar, cuando se distraen, cuando se descarrían. El Salmista siente confianza no solo porque Dios es Dios, y por “quién” es Dios, sino por los recursos con los que cuenta para cuidarle.

Las ovejas se distraen fácil. Nosotros estamos muy expuestos a las distracciones, a los estímulos del mundo contemporáneo; nos distraen las amistades, nos distrae el tiempo que pasamos en los medios electrónicos. Son demasiadas las influencias que tienen el hombre y la mujer de este siglo. Nos distrae la fiesta, los deportes, la bebida. Podemos estar físicamente solos en la casa pero tenemos demasiadas distracciones, las redes sociales, el teléfono, la televisión. Son tantos los estímulos que nos llegan que en ocasiones nos desvían de nuestra meta. Hasta conduciendo, a veces vamos tan entretenidos o distraídos con una llamada, con lo que estamos escuchando en la radio o hasta los anuncios que vemos en el camino, que nos pasamos de la salida que tenemos que tomar. Es ahí cuando el pastor utiliza el lado curvo de su bastón para acercarnos a él. 

Incluso, hay personas que nos alejan de Dios, que nos alejan de lo que Dios quiere para nuestra vida, y Dios tiene que halarnos con el gancho de su bastón, para traernos nuevamente hacia él. 

La confianza que tiene el Salmista es que sabe que Dios tiene:

  1. vara: un recurso poderoso para defenderlo de los que quieran hacerle mal
  2. bastón: tiene un recurso suave y amoroso para corregirlo y atraerlo hacia el. 

¡Confía en la corrección de Dios porque eso es parte de sus cuidados!

Los recursos de Dios le infunden confianza al Salmista porque el Salmista está dispuesto a dejarse corregir, a dejar que Dios lo rescate, lo re-dirija, lo enRumbe, cuando se extravía.

Y tu: ¿te dejas corregir? ¿Te dejas enRumbar?

La pregunta que nos debemos hacer hoy es: ¿estoy dispuest@ a dejarme corregir, a dejarme rescatar, a dejar que Dios me saque del camino al que me han conducido con confusión, con treta y engaño y me traiga otra vez al rebaño?

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