UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro

Cuando la vida nos lleva por caminos que parecen no tener salida muchos decidimos apegarnos a la oración como formula mágica para resolver los problemas cuya solución parecería estar solo en lo sobrenatural. Sin embargo, la oración para el cristiano debe ser mucho más que un conjuro para torcer la mano de Dios a mi favor. Como dice Francois Varone, la oración “no es para pedir la satisfacción de una necesidad ni para forzar una intervención útil, sino para iluminar, elevar y atraer la libertad del hombre [Sic] hasta hacerla coincidir con la de Dios, deseo con deseo, corazón con corazón”.[1] Para quienes consideramos el camino de la fe cristiana como una guía hacia Dios, el oración del Padre Nuestro ofrece una clave que puede cambiar nuestra relación con Dios y la lente con la que vemos la vida para que sea transformada nuestra manera de vivirla.

El Padre Nuestro es el centro de un discurso de Jesús sobre una nueva ética que comienza en el capítulo 5 de Mateo con las Bienaventuranzas y termina en el capítulo 7 con una parábola[2] que amonesta. En el punto climático de estos tres capítulos encontramos esta oración como una guía de vida que puede dividirse en dos conjuntos de peticiones, tres relacionadas a nuestra relación con Dios y cuatro relacionadas a nuestra relación con el prójimo y nuestras necesidades.[3] El capítulo 7 que enmarca este discurso termina diciendo: “(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”. Desde este nuevo paradigma de relaciones Jesús nos lanza un reto para que cuando soplen los vientos no seamos derrumbados: cómo ser y cómo vivir para que nuestra oración sea contestada: Continue reading “UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro”

LA FE Y LA SALUD DIALOGAN : Espiritualidad Encarnada

Por: Ivelisse Valentín Vera –

La espiritualidad desde una visión contemporánea es parte inherente de nuestra salud integral. Desde un acercamiento médico, psicológico, sociológico y pastoral, la espiritualidad del siglo XXI “no se limita a la preocupación por la vida interior, sino que busca una integración de todos los aspectos de la vida y la experiencia humana”.[1]Algunos especialistas en la práctica del cuidado espiritual en el entorno clínico de consejería y cuidado pastoral clínico nos ayudan a distinguir la diferencia entre religión y espiritualidad para entender mejor la naturaleza de los conflictos espirituales del ser humano:

“ESPIRITUALIDAD puede definirse como una parte compleja y multidimensional de la experiencia humana que incluye nuestro sistema interno de creencias y ayuda al          individuo a buscar el significado y el propósito de la vida, los ayuda a experimentar la esperanza, el amor, la paz interior, consuelo y apoyo.[2]

“RELIGION se refiere al sistema de creencias al cual un individuo se adhiere. La manifestación exterior de ese sistema de creencias incluye diferentes rituales y prácticas inherentes a cada fe.[3]

Desde la psicología, decía Carl Jung de la religión y la espiritualidad:

“No ha habido (un solo paciente) cuyo problema más profundo no tuviera que ver con su actitud religiosa… y ninguno se ha curado realmente sin recobrar la actitud religiosa que le era propia… y no depende en absoluto de adhesión alguna a credo determinado, ni de la pertinencia a tal o cual iglesia. Sino de la necesidad de integrar la propia dimensión espiritual”. [4]

Utilizo esta cita de Jung como punta de lanza para contarles la historia de una mujer que conocí hace varios años quien me dio una gran lección de Espiritualidad.  Continue reading “LA FE Y LA SALUD DIALOGAN : Espiritualidad Encarnada”