MÓNTATE EN EL VIAJE

IVELISSE_PODCAST 3Me gustaría empezar con una pregunta difícil: ¿quién creen que soy? Fíjense que la pregunta no es ¿quién soy? sino ¿quién creen que soy? La mayoría de ustedes no me conocen. Lo que puedan decir de mí está basado en lo que otros le cuentan de mí. Sin embargo, en ocasiones es muy desconcertante cuando conocemos a alguien y nos damos cuenta de que lo que la gente decía de la persona no guarda relación con la experiencia que tenemos con el o con ella. En otras ocasiones la experiencia supera las expectativas.

Un día Jesús estaba con sus discípulos y les pregunta: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? ” Refiriéndose a sí mismo. Continue reading “MÓNTATE EN EL VIAJE”

¿TE HARIAS VIOLENCIA A TI MISM@?

¿TE HARIAS VIOLENCIA A TI MISM@?

Jesús nos confronta con las intenciones del corazón, en eso estriba el pecado. El énfasis de este texto no debe estar solo en el divorcio y sus implicaciones doctrinales. Sino, en lo que nos mueve a la ruptura de relaciones y sus consecuencias. ¿Cómo respondo cuando soy tentado o tentada? Jesús nos invita a arrancar lo que nos conduce al pecado, sea lo que sea, y cueste lo que cueste. Nos invita a valorar las relaciones y mirar hacia las consecuencias de nuestras acciones antes de proceder, “El que se divorcie de su mujer… la induce al adulterio”.

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EL SILENCIO DE DIOS: la política, la moral y la iglesia

EL SILENCIO DE DIOS: la política, la moral y la iglesia

La iglesia es la  presencia activa del cuerpo de Cristo en esta tierra para replicar la obra de Jesús. Para esta tarea, la iglesia está obligada a tener sus brazos abiertos al arrepentimiento y al perdón incondicionalmente, como Jesús los hizo. Sin embargo, tiene que pronunciarse contra el pecado institucional (que se traduce en control y violencia contra el prójimo) como Jesús también lo hizo.

La confrontación de las estructuras de poder fueron uno de los puntales fundamentales del ministerio de Jesús. Las estructuras gubernamentales tanto como religiosas, fueron y siguen siendo, las que determinan los patrones de opresión en la sociedad. Hoy la iglesia no puede puede cerrar los brazos al amor, el perdón y la reconciliación; pero tampoco puede asumir un rol pasivo en los acontecimientos políticos y sociales del país, si decimos  ser el cuerpo de Cristo. Continue reading “EL SILENCIO DE DIOS: la política, la moral y la iglesia”

La Cruz son solo dos maderos…

Reflexión de Viernes Santo

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Qué significa para nosotros la cruz… la cruz son solo dos pedazos de madera sostenidos entre sí, si cuando la miramos no podemos ver a Dios sosteniendo nuestro sufrimiento, nuestra enfermedad, las injusticias de las que somos víctimas, el rechazo, abandono, falta de amor, de solidaridad; nuestras penas y nuestra propia soledad. Si ahí no podemos ver la muerte de Dios mismo, haciéndose vulnerable ante nuestra propia maldad, la cruz no tiene sentido.

Esos dos pedazos de madera cobran sentido cuando de ahí cuelgan las historias de personas como Juana (Lc 8:1-3) y como Simón Cireneo, pero sobre todo cuando ahí se encuentran tus historias y las mías, cuando en la cruz nos encontramos con los que sufren en Siria y los padres y familiares de los niños ahogados en San Sebastian. Para que esa cruz cobre sentido tienes que saber que Dios no es indiferente ni parcial al dolor humano. Dios se manifiesta contra todo lo que nos hace sufrir y quiere combatirlo usando nuestras manos, nuestra voz y nuestros pies. La cruz cobra sentido cuando sabemos que él murió por nosotros pero sobre todo por aquel que sufre aunque no sea como yo y no crea como yo.

Las ovejas de mi amigo

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Hoy fui a conocer el rebaño de ovejas de un amigo. De camino a donde pastaban las ovejas nos detuvimos en el establo de los cabritos. Al llegar, los pequeñines me rodearon como esperando les diera una caricia y algo de comer, y una cabrita más grande de nombre María se dedicó a seguirme a donde quiera que iba. De pronto elevé la mirada hacia el monte y vi el rebaño de ovejas caminar como uno solo hacia donde yo estaba. Me acerqué con la intención de recibirlos pero de pronto se detuvieron en seco. Me bajé a su nivel para inspirarles confianza, extendí mis brazos y hasta les hablé, pero se volvieron desconfiados y se fueron hasta su corral en donde esperaron a su pastor, mi amigo.

Confieso que me descorazonó su reacción. Por la idea romántica que tengo de las ovejas pensé que al estar con mi amigo, su pastor, ellas se acercarían más confiadamente. Sin embargo no fue así. Aprendí de la diferencia entre las ovejas y los cabritos que estas son fieles pero muy desconfiadas. De los cabritos aprendí que acogen a todo el mundo y le rodean mientras reciben de este atenciones y alimento pero de la misma manera se voltean hacia cualquier otra persona sin mayor fidelidad. Aunque mi amigo no puede estar todos los días con su rebaño y solo les visita uno o dos veces al mes, ellas le esperan con entusiasmo porque le conocen y confían en él.

Por un rato observé desde la distancia el comportamiento del rebaño y finalmente regresé a los cabritos, consciente de la diferencia entre ambos rebaños pero con mucho sobre lo cual reflexionar. A veces nos toca pastorear entre ovejas y otras veces entre cabritos, en otras ocasiones se entremezclan; pero un buen pastor sabrá distinguirlos y sobre todo guardar su corazón para que el comportamiento de unas y otros no haga desfallecer su amor, su responsabilidad y compromiso para guiarles a pastos verdes y manantiales seguros.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Jn 10:27-28)

ADVIENTO Y NAVIDAD, TIEMPO DE ENCUENTROS

medium-nativityEstas semanas de Adviento nos hacen mirar atrás a la historia para proyectarnos hacia el futuro con ilusión, entusiasmo y esperanza. Recordamos el primer encuentro visual con Dios a través de Emanuel, al que tenemos acceso a través de la historia y el que celebramos en Navidad. Este es el encuentro de Dios con el ser humano para REDENCIÓN, que se da a través del sufrimiento, a través de las complejidades de la vida ejemplificadas en la historia de Jesús, María y José. En esa historia se entrelaza la pobreza, la escasez, el llanto, la traición, el engaño, los exilios, el ir de un lugar a otro en la vida buscando mejores oportunidades, la muerte misma. Es esa encarnación que abraza y se aferra a la totalidad de la realidad humana en sufrimiento para que podamos encontrarnos con un Dios identificado con nosotros en todo, tanto en nuestras celebraciones y alegrías como en nuestro sufrimiento.

Sin embargo este acontecimiento no es solo un hecho que aceptemos por fe, sino que la vida de Jesús que podemos corroborar a través de la historia nos sirve de señal para lo que esperamos. Hoy, desde nuestra realidad histórica sabemos que la historia que comenzó en Belén, tan parecida a la de muchos de nosotros y de nuestras familias, venció la muerte y la desesperanza de la cruz en la resurrección. Es por eso que hoy podemos aferrarnos a ese encuentro con Dios en la pequeñez y humildad de un niño nacido en la escasez y expuesto a la vulnerabilidad y fragilidad humana para ser fortalecidos e impregnados con el gozo que nos permite vivir con el espíritu en vela para distinguir a Dios en cada epifanía de la vida diaria, en cada encuentro cotidiano que nos impulsa y nos restaura.

Que esta navidad renueve tu esperanza y te permita encontrar en la historia de Belén un nuevo sentido para tu vida y una nueva luz que inspire e ilumine tu caminar.

Fifty Shades of Grey

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En estos días están de modas las 50 tonalidades de grises, o mejor dicho, 50 tonalidades del Sr. Grey. El pensamiento del siglo 21 pretende destapar la gama de grises que existe en la vida del ser humano. Pues aunque muchos piensen que eso no es cierto y que la verdad solo tiene blanco o negro, yo sí creo que existen infinitas tonalidades entre el blanco y el negro. Sin embargo cuando nos sumergimos en ese mundo de grises podemos a veces perder la capacidad de distinguir dónde debemos dibujar la línea entre lo que nos hace daño y lo que no. En ese ejercicio de buscar o dibujar esa frontera saludable llegan a mi mente varios textos bíblicos que hablan de lo que Dios quiere y tiene reservado para todos: pensamientos de paz y de bien y vida abundante. 

Es muy fácil caer en relaciones tóxicas, que de alguna manera se conviertan en escenarios de esclavitud, que poco a poco nos lleven a aceptar o hacer cosas que una vez pensamos que jamás haríamos. Con el tiempo parece que hasta justificamos esos comportamientos y como rehenes de una batalla perdida enfermamos con el Síndrome de Estocolmo; nos identificamos y hasta defendemos aquello, aquellas o aquellos que han secuestrado nuestra voluntad y libertad de conciencia.

¡Sí, hay grises! Indudablemente. Aquello que me hace daño o que concibo intolerable para mi puede no serlo para quien está a mi lado. Sin embargo, un ser humano que sabe que Dios desea paz y bienestar para el o ella, es aquel que a pesar de sus dudas, carencias, faltas o anhelos, puede identificar dentro de sí mismo o sí misma el momento donde se transgrede su dignidad y se viola la frontera de la paz y el bienestar personal del otro o la otra. Esa convicción debe servir como motor para empoderarse y salir de relaciones de opresión. No hay satisfacción y gratificación personal que pueda ser aceptable si está condicionada al sufrimiento o la perdida de libertad del otro ser humano. 

Si recordamos el himno al amor de 1 Corintios 13 en su verso 5b nos confrontaremos con la hermosa pero desafiante premisa del amor verdadero; un amor que no busca lo suyo, porque se goza de la justicia; justicia que no es menos que las relaciones de igualdad, dignidad y respeto entre los seres humanos.

 

UN DIA DE ACCION DE GRACIAS CUANDO LO PEOR HA PASADO

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En la tradición judeo-cristiana la gratitud forma parte fundamental del culto a Dios pero más aun, forma parte de todos los aspectos de la vida del creyente. Para el hombre y la mujer de la biblia era importante ver la intervención de Dios en toda la vida del ser humano y destacar Sus obras salvíficas, liberadoras y Su provisión, por encima de las dificultades o de escases, al punto que el profeta Habacuc (3:17-19) nos dice:

“Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales, con todo, yo me alegraré en el Señor, me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor, es mi fortaleza; él me da pies como de ciervas y me hace caminar por las alturas.”

El gozo y la alabanza son manifestaciones de agradecimiento a Dios aun en medio de situaciones ante las cuales no tenemos explicación, y cuando la enfermedad, el sufrimiento y hasta la muerte nos acechan. La persona que puede mirar a la creación y levantar su mirada hacia lo que tiene por encima de aquello que no tiene y que puede dar gracias a Dios por ello tiene una mayor capacidad para aceptarse a sí mismo y a sí misma y enfrentar las circunstancias para encontrar propósito para su vida.

Ser agradecidos en lo poco nos permitirá asumir nuestra realidad mirándola como provisión y no como privación. Ser agradecidos en lo mucho nos permitirá reconocer la abundancia para mirar aquel que necesita y poder compartir con el o con ella nuestro pan, ya sea material o espiritual.

Si tomamos como cierto que la tradición judía veía la gratitud a Dios como algo intrínseco en el creyente, entonces podríamos decir que cuando dedicamos todo lo que hacemos al Señor, aquello que hacemos con gozo y con entusiasmo tanto como lo que nos cuesta, lo que nos produce alegría como lo que nos produce tristeza, entonces estamos santificando nuestras obras y reconociendo a Dios como centro de nuestras vidas. De esa manera, poniendo todas nuestras obras en manos del Señor con agradecimiento abrimos el camino para que Dios obre y transforme nuestras penas y nuestro sufrimiento en esperanza.

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” (Colosenses 3:17)

Hacer todo como para el Señor es el secreto de un corazón agradecido y un corazón agradecido puede cambiar su propia vida y la de los que están a su lado. Un corazón agradecido suma y no resta, construye y no destruye, levanta el pan dando gracias y lo bendice para que Jesús lo multiplique hasta que sobre. Ser agradecidos y agradecidas es hacer todo como si fuera para el Señor, es hacer de la gratitud un estilo de vida que guie nuestros pasos, para que Dios añada a nuestra vida lo que nos falte.

En este día algunos tendremos motivos claros para dar gracias y otros tal vez nos preguntemos: ¿porqué dar gracias? ¿Cómo mirar la vida con optimismo en medio de las situaciones que no podemos comprender, aun en medio de la escases, aun cuando parece que el techo se nos viene abajo? Sin embargo, el cristiano sabe que cuenta con un Dios que al hacerse humano tomó nuestra forma, asumió nuestra realidad y nuestra humanidad para poder identificarse con nosotros; para poder acercarse a nosotros.

Hoy podemos dar gracias porque Dios se ha acercado a nosotros y conoce nuestro sufrimiento. Hoy podemos dar gracias porque la diferencia entre el creyente y el no creyente es que usted y yo sabemos que Dios está a nuestro lado en medio de nuestro sufrimiento, de nuestra escases y de nuestra enfermedad, aunque transitemos por la noche oscura de nuestra alma.

Vivir agradecidos es mirar lo que tenemos, mucho o poco, y ser agradecidos por ello; poner lo que somos y lo que tenemos mucho o poco para el beneficio de los demás, y poder decir: “Señor hoy elevo a ti mi pan, aunque solo sea una hogaza, aunque mi higuera no de fruto, aunque no tenga trabajo, aunque escasee mi salud y mis bienes materiales. Elevo a ti mi pan, mucho o poco y te doy gracias y lo bendigo para que tu hagas el milagro en mi vida y lo multipliques. Hoy hago un compromiso de sumar y no restar, de despojarme de mi tristeza y del luto que nubla mis ojos y no me permite ver las otras dimensiones de la vida ante las cuales puedo encontrar esperanza para continuar. Señor hoy elevo a ti mi pan, mucho o poco para que lo multipliques”.

Que esta oración nos ayude a contar las bondades de Dios cuando mirando atrás podamos decir: “lo peor a pasado”.

ENFRENTANDO NUESTROS HERODES

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Dios
irrumpe en nuestra historia asumiendo nuestra humanidad sin excepciones,
abandonando su gloria para vivir nuestra pobreza, nuestra necesidad, nuestros
temores, nuestro sufrimiento y hasta nuestra propia muerte. Irrumpió en un
momento histórico en el que la humanidad era víctima de un imperio déspota y
sanguinario; y Judea era víctima de un rey cruel, capaz de cometer cualquier
atrocidad para mantener su poder. En medio de esa terrible realidad Dios
irrumpe como un niño pobre, indefenso, perseguido y amenazado por los poderes
del imperio. ¡Que gran ironía!

Los
niños no tenían voz en la antigüedad y eran considerados ciudadanos de segunda.
Jesús provenía de una familia pobre y sin recursos, al punto que había nacido
entre animales domésticos, en un lugar que no era ni su casa, ni su pueblo. La
ironía de esta historia es que un Rey tan poderoso como Herodes temiera por su
reino y por su vida al escuchar hablar de este niño pobre, llamado Jesús. Para
nosotros desde la distancia histórica es fácil comprender que la mano de Dios
estaba sobre él y el propio temor de Herodes testificaría de la grandeza de la
misión de Jesús. Sin embargo, en ese momento no era tan fácil verlo así. A pesar de la maldad y el poder de Herodes, todas sus maquinaciones no pudieron
detener el propósito de Dios porque los planes de Dios, que siempre son de
bien, son más grandes que toda estrategia humana. Por eso, mirando la historia
de Jesús hoy, podemos estar seguros que todo lo que Dios disponga
para nosotros tendrá cumplimiento más allá de toda duda y de todo tropiezo.

Aun
a pesar de la persecución de Herodes, la revelación y el acompañamiento de Dios
salva al nuevo Moisés, que vendrá a salvar y libertar, ahora no a unos pocos,
sino a toda la humanidad. Así como a Jesús, Dios nos protege, y nos salva de
los Herodes de nuestra vida, que se levantan para entorpecer el propósito de
Dios en nosotros.
Reflexionando
sobre la vida de Jesús, imaginando navegar las aguas en las que Jesús obró
milagros y enseñó una nueva ética de justicia y de compasión basada en el prójimo
que transformaría a la humanidad; mientras hilvanamos la historia con nuestro
propio caminar con Dios y nuestra propia historia personal, podemos reflexionar
sobre el propósito de nuestra vida y encontrar en los dichos, los milagros y
los hechos de Jesús un nuevo propósito para esta; y una reafirmación de
que Dios Padre nos acompaña, nos protege y nos salva, para que se cumpla en
nosotros su llamado como se cumplió en Jesús.

¡Así nos ayude Dios!

Lectura de referencia: Mc. 2:13-23

CUANDO DIOS ES TODO LO QUE TENGO

“Dios es todo lo que tengo”

Cuando perdí un ser querido
Cuando me diagnosticaron una enfermedad terminal
Cuando mis hijos, esposo, esposa o compañero me han abandonado
Cuando perdí mi trabajo y mi casa
Cuando la depresión y la ansiedad dominan mi pensamiento
Cuando el dolor físico es mayor de lo que puedo soportar
Cuando parece que no vale la pena continuar viviendo

Cuando todas las teologías o doctrinas
de siglos de historia religiosa no pueden dar consuelo o solución a las grandes
interrogantes de la vida es cuando Dios se convierte en todo lo que tengo.
Hacer teología o filosofar lejos del dolor humano puede convertirse en un
ejercicio que continúe alimentando prejuicios, discrimen y marginación. Salir a
encontrarnos con el sufrimiento humano como hizo Jesús nos permitirá descubrir
qué es lo que da sentido a la vida y nos motiva en medio de las más terribles circunstancias
para continuar luchando. Por eso, cuando escucho a alguien decir “Dios es
todo lo que tengo” aun en medio de panoramas nefastos donde parecería no
haber esperanza, reconozco que estoy ante alguien que ha conocido a Dios.

Grandes multitudes seguían a Jesús
buscando milagros para los males que no tenían solución; sin embargo, Jesús no
solo obraba milagros sino que se sentaba a enseñarles lleno de compasión. Las
multitudes de fanáticos se convertían en ovejas por quienes El sería capaz de
dar su vida. La popularidad de Jesús amenazó su ministerio al
punto que en ocasiones se escondía para poder descansar sin ser visto, pero en
la medida que miraba la necesidad de la multitud, una gran compasión le permitía
mantenerse enfocado en su misión.

La compasión de Dios se encuentra a
través de Jesús con nuestra necesidad para derrumbar la tradición religiosa que
en tantas ocasiones ha marginado, matado y destruido. En medio de nuestras más
grandes angustias es cuando nos tornamos a decir: Dios es todo lo que tengo. En
medio de nuestro mayor sufrimiento ninguna palabra humana que no esté acompañada de compasión podrá dar sentido ni
esperanza al ser humano porque solo el lenguaje del Amor puede hablar al
corazón para dar esperanza.

“Y salió Jesús y vio una gran
multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían
pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.”
 (Marcos 6:34)

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