Las ovejas de mi amigo

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Hoy fui a conocer el rebaño de ovejas de un amigo. De camino a donde pastaban las ovejas nos detuvimos en el establo de los cabritos. Al llegar, los pequeñines me rodearon como esperando les diera una caricia y algo de comer, y una cabrita más grande de nombre María se dedicó a seguirme a donde quiera que iba. De pronto elevé la mirada hacia el monte y vi el rebaño de ovejas caminar como uno solo hacia donde yo estaba. Me acerqué con la intención de recibirlos pero de pronto se detuvieron en seco. Me bajé a su nivel para inspirarles confianza, extendí mis brazos y hasta les hablé, pero se volvieron desconfiados y se fueron hasta su corral en donde esperaron a su pastor, mi amigo.

Confieso que me descorazonó su reacción. Por la idea romántica que tengo de las ovejas pensé que al estar con mi amigo, su pastor, ellas se acercarían más confiadamente. Sin embargo no fue así. Aprendí de la diferencia entre las ovejas y los cabritos que estas son fieles pero muy desconfiadas. De los cabritos aprendí que acogen a todo el mundo y le rodean mientras reciben de este atenciones y alimento pero de la misma manera se voltean hacia cualquier otra persona sin mayor fidelidad. Aunque mi amigo no puede estar todos los días con su rebaño y solo les visita uno o dos veces al mes, ellas le esperan con entusiasmo porque le conocen y confían en él.

Por un rato observé desde la distancia el comportamiento del rebaño y finalmente regresé a los cabritos, consciente de la diferencia entre ambos rebaños pero con mucho sobre lo cual reflexionar. A veces nos toca pastorear entre ovejas y otras veces entre cabritos, en otras ocasiones se entremezclan; pero un buen pastor sabrá distinguirlos y sobre todo guardar su corazón para que el comportamiento de unas y otros no haga desfallecer su amor, su responsabilidad y compromiso para guiarles a pastos verdes y manantiales seguros.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Jn 10:27-28)

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ADVIENTO Y NAVIDAD, TIEMPO DE ENCUENTROS

medium-nativityEstas semanas de Adviento nos hacen mirar atrás a la historia para proyectarnos hacia el futuro con ilusión, entusiasmo y esperanza. Recordamos el primer encuentro visual con Dios a través de Emanuel, al que tenemos acceso a través de la historia y el que celebramos en Navidad. Este es el encuentro de Dios con el ser humano para REDENCIÓN, que se da a través del sufrimiento, a través de las complejidades de la vida ejemplificadas en la historia de Jesús, María y José. En esa historia se entrelaza la pobreza, la escasez, el llanto, la traición, el engaño, los exilios, el ir de un lugar a otro en la vida buscando mejores oportunidades, la muerte misma. Es esa encarnación que abraza y se aferra a la totalidad de la realidad humana en sufrimiento para que podamos encontrarnos con un Dios identificado con nosotros en todo, tanto en nuestras celebraciones y alegrías como en nuestro sufrimiento.

Sin embargo este acontecimiento no es solo un hecho que aceptemos por fe, sino que la vida de Jesús que podemos corroborar a través de la historia nos sirve de señal para lo que esperamos. Hoy, desde nuestra realidad histórica sabemos que la historia que comenzó en Belén, tan parecida a la de muchos de nosotros y de nuestras familias, venció la muerte y la desesperanza de la cruz en la resurrección. Es por eso que hoy podemos aferrarnos a ese encuentro con Dios en la pequeñez y humildad de un niño nacido en la escasez y expuesto a la vulnerabilidad y fragilidad humana para ser fortalecidos e impregnados con el gozo que nos permite vivir con el espíritu en vela para distinguir a Dios en cada epifanía de la vida diaria, en cada encuentro cotidiano que nos impulsa y nos restaura.

Que esta navidad renueve tu esperanza y te permita encontrar en la historia de Belén un nuevo sentido para tu vida y una nueva luz que inspire e ilumine tu caminar.

VERDADERAMENTE: conversación en Viernes Santo con tu hijo a la distancia

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HIJO: Estoy "homesick"
MADRE: ya era hora! jaja! Nosotros también te extrañamos!
HIJO: Alquilar películas y mantecado de chocolate

MADRE: Siempre me he preguntado si es algo culturalmente psicológico que en viernes y sábado de la semana santa llueve, los días están como tristes y uno como que se deprime. Si como dijo el centurión romano en el evangelio de Marcos: "verdaderamente este hombre es el Hijo de Dios", pues entonces esta sombra de tristeza es mucho más que algo culturalmente psicológico. Una gran interrogante q sólo puede contestar la fe.
HIJO: que romanticismo en esas palabras
MADRE: Mira nene no seas evasivo… Detente!. Dale espacio en tu vida a cualquier otra cosa q no sea racional o depresiva.

HIJO: Todo en esta vida incumbe una de las dos, la razón o las emociones. Algunas cosas como la búsqueda de Dios incluyen ambas.
MADRE: querrás decir las tres
HIJO: Cual es la tercera?
MADRE: La fe
Hijo: Tienes toda la razón

MADRE: Volvamos al Centurión romano… solo quien puede estar a los pies de la cruz mirando a Jesús puede declarar: "Verdaderamente es el hijo de Dios". Vamos a sacar un minuto para mirarlo! …a lo mejor por eso llueve, por eso estamos tristes, por eso estás "homesick"…
HIJO: Nena el tenía fe, pues claro que tenía fe, si tenía al Hijo de Dios en su cara!!!
MADRE: el era romano, no creían, sino no lo hubieran crucificado

HIJO: …una Epifanía. Mas que una Epifanía ahaja… la madre de las Epifanías… Se dio cuenta que había latigado a Dios!

 

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Enlaces recomendados:
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Vicios, Virtudes y Valores

UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro

Cuando la vida nos lleva por caminos que parecen no tener salida muchos decidimos apegarnos a la oración como formula mágica para resolver los problemas cuya solución parecería estar solo en lo sobrenatural. Sin embargo, la oración para el cristiano debe ser mucho más que un conjuro para torcer la mano de Dios a mi favor. Como dice Francois Varone, la oración “no es para pedir la satisfacción de una necesidad ni para forzar una intervención útil, sino para iluminar, elevar y atraer la libertad del hombre [Sic] hasta hacerla coincidir con la de Dios, deseo con deseo, corazón con corazón”.[1] Para quienes consideramos el camino de la fe cristiana como una guía hacia Dios, el oración del Padre Nuestro ofrece una clave que puede cambiar nuestra relación con Dios y la lente con la que vemos la vida para que sea transformada nuestra manera de vivirla.

El Padre Nuestro es el centro de un discurso de Jesús sobre una nueva ética que comienza en el capítulo 5 de Mateo con las Bienaventuranzas y termina en el capítulo 7 con una parábola[2] que amonesta. En el punto climático de estos tres capítulos encontramos esta oración como una guía de vida que puede dividirse en dos conjuntos de peticiones, tres relacionadas a nuestra relación con Dios y cuatro relacionadas a nuestra relación con el prójimo y nuestras necesidades.[3] El capítulo 7 que enmarca este discurso termina diciendo: “(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”. Desde este nuevo paradigma de relaciones Jesús nos lanza un reto para que cuando soplen los vientos no seamos derrumbados: cómo ser y cómo vivir para que nuestra oración sea contestada: Continue reading “UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro”

LA VOZ DE NADIE

Hoy quiero ser la voz de "nadie"… Hace varios años ya, pero parece que fue ayer, me pidieron que visitara una joven que intentó suicidarse porque era presa del abuso sexual de una pareja heterosexual. Un hombre y una mujer casados la habían mantenido rehén emocional de ellos hasta que en un acto de desesperación la joven intentó quitarse la vida. Mirando las páginas del periódico de hoy en las que se habla del encubrimiento de actos de pedofilia entre cleros católicos me pregunto cuantas voces de "nadie" callan en nuestros país ante el abuso físico, sexual y emocional que le infligen figuras de autoridad que dicen representar a Dios.

La primera expresión de esta joven al verme fue la de una persona de tradición religiosa cristiana cuya angustia mayor era la salvación de su alma a pesar de ser la víctima. Por los pasados años me ha perseguido el rostro angustiado de esa joven mujer cuya adolescencia se vio tronchada por el abuso de personas que no han podido enfrentar sus propios demonios. No los demonios como seres en si mismos, sino los que se cultivan en nuestro interior abonados por el estiércol de nuestros propios deseos reprimidos y nuestras enfermedades mentales no tratadas. Esos demonios que se quieren extraer o mantener callados con una religiosidad tóxica porque no son capaces de someterse a las ciencias de la conducta humana y al amor de Dios que busca en la transparencia de nuestras imperfecciones la oportunidad para ayudarnos a sanar.

Hoy me siento responsable de no haber sido voz de "nadie" tantas veces, de haber visto y pasado por alto. Hoy pienso en los y las que se han privado de la vida y caminan entre nosotros como cadáveres emocionales porque su Dios les ha fallado y no les ha salvado de las garras de algún depredador que se ha hecho pasar por enviado divino. Hoy quiero pedir perdón en nombre de aquellos y aquellas que hemos sabido, visto y oído y no hemos hecho nada. Hoy quiero ser la voz de nadie, la voz de los jóvenes y las jóvenes que no se han atrevido a contar por temor a ser juzgadas. 

Hoy quiero ser la voz de "nadie" y pedirte que no calles…

 

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MI RESPONSABILIDAD ANTE UNA NUEVA OPORTUNIDAD (2014)

Oportunidad

Comúnmente leemos el texto bíblico afirmando todo lo que dice sin cuestionamientos ni análisis disonante que nos lleve a la reflexión y al aprendizaje. Los hombres y mujeres de la biblia son el prototipo de nosotros mismos y de nuestras vivencias. Pero sería hipócrita y hasta ignorante decir que todo lo que desprendemos de ellos es bueno. Muchas veces la diferencia entre sus historias y la nuestra está en la manera en la que ellos y ellas se dejaron usar por Dios y entraron en un proceso de aprendizaje que les permitió ver el cumplimiento de la voluntad divina. Otros personajes como Moisés y David nunca vieron la plenitud del propósito de Dios para sus vidas como consecuencia de sus errores y su pecado.
 
Comenzando un nuevo año debemos reflexionar sobre la conducta que no nos permite alcanzar la voluntad de Dios. El Génesis nos presenta en Adán un hombre que no podía asumir la responsabilidad por sus propias acciones (Gn 3). En Adán nos vemos a nosotros y nosotras mismas cuando señalamos los defectos y responsabilidades de otros incluyendo el gobierno, la iglesia, la familia y la sociedad y nos convertimos en críticos crueles y jueces de todo y de todos. "La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí." {Gn 3:12) Nuestra osadía nos lleva a culpar a todo el que se nos pare de frente incluyendo a Dios; a Dios por lo que nos ha dado o por lo que no nos ha dado, y a los que están a nuestro lado porque su conducta y fragilidad nos expone, nos tienta y nos contamina.
 
¿Como se hubiese desarrollado la historia bíblica si Adán hubiese contestado diferente? La experiencia de Adán debe provocar en nosotros un análisis que nos lleve a la reflexión y al aprendizaje, que nos lleve a responder frente a la crítica, el error y el pecado asumiendo la responsabilidad: "sí Señor, comí del fruto, fallé, pequé, qué puedo hacer para enmendarlo", puede ser el comienzo de un año mejor.
 
Adán escuchó la voz de Eva y Eva la de la serpiente pero ninguno fue capas de asumir su responsabilidad, con esto provocaron que Dios les expulsara del Edén. La vida fuera del Edén se convierte en el terreno de aprendizaje para el ser humano, el mundo de luchas, esfuerzos y sufrimiento. Cuántos siglos más de guerras, injusticia, marginación, pobreza y dolor han de pasar para que aprendamos que el juicio y la condena no son las alternativas para sanar, crecer, prosperar y disfrutar de una vida mejor. Culpar a otros y juzgar no me exime de mi propia culpa y responsabilidad como tampoco engaña a Dios aunque engañemos a los demás.
 
Asumir mi responsabilidad enfrenta al otro a asumir la suya pero requiere de nuestra parte una gran valentía y compromiso de cambiar. Asumir mi responsabilidad es difícil porque me enfrenta a la necesidad de actuar con gestos concretos que promuevan cambios mientras que culpar a otros pone la responsabilidad en ellos liberándome de la obligación de hacer. Asumir mi responsabilidad también mueve a Dios a la acción frente a un hombre y una mujer que demuestra madurez, justicia y amor frente a su prójimo. Asumir mi responsabilidad para emprender un camino mejor de reconciliación con Dios y con los demás me coloca a las puertas de la tierra de la promesa (Dt 8:8-9) para disfrutar de la abundancia y la vida mejor que Dios tiene preparadas para nosotros y de la cual recibimos la primicia en Cristo Jesús.
 
¡Así nos ayude Dios!
 

NAVIDAD: MOMENTO FRONTERA ENTRE LA DUDA Y LA ESPERANZA

NAVIDAD: MOMENTO FRONTERA ENTRE LA DUDA Y LA ESPERANZA

En esta época de navidad escuchamos una y otra vez la historia de un niño quien como millones hoy en día, llegó a nuestra historia en medio de circunstancias adversas. Desde antes de nacer la historia de Jesús estaba llena de milagros y de la intervención de Dios haciendo posible lo imposible. Seis meses antes del ángel anunciarle a María que daría a luz un hijo, Elizabeth su pariente que era estéril había quedado embarazada. El mensajero vino a contar a María los milagros del Señor para que ella pudiera confiar en lo que Dios puede hacer, por lo ya ha hecho.

Cuando parece que los recursos se han acabado, materiales, emocionales, espirituales; cuando pensamos que no podemos más podemos mirar atrás y recordar como Dios ha obrado milagrosamente a través de la historia, en nuestra vida y en la de otros y otras cercanas a nosotros. Revisitar la historia nos ayuda a
confiar en lo que Dios hará por lo que ya ha hecho.

En ocasiones las situaciones que tenemos frente a nosotros son complejas, matizadas de imposibles. El futuro puede proyectarse de mucho dolor, como lo fue el futuro de María. Obedecer la voluntad de Dios no siempre tiene un final feliz. Para María significaría acompañar a su hijo hasta la muerte. Sin embargo, la diferencia está en saber que Dios es capaz de hacer posible lo que a los seres humanos nos resulta imposible y que Dios nos promete su compañía.

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DIOS HACE POSIBLE LO IMPOSIBLE

Al nacer Jesús las cosas no iban a mejorar, como en nuestra vida, las dificultades continuaban y María y José enfrentaban grandes retos de fe, a través de los cuales la presencia de Dios se haría sentir. Jesús llega a la historia del ser humano en un momento en el que la humanidad era víctima de un imperio déspota y sanguinario; y Judea era víctima de un rey cruel, capaz de cometer cualquier atrocidad para mantener su poder. Herodes había sido capaz de asesinar sus propios hijos. ¡Cuanto más no sería capaz de hacer para continuar protegiendo su reinado! En medio de esa terrible realidad Dios irrumpe en nuestras vidas como un niño pobre, indefenso, perseguido y amenazado por los poderes del imperio. Asume nuestra humanidad para vivir nuestra pobreza, nuestra necesidad, nuestros temores, nuestro sufrimiento y hasta nuestra mortalidad.

Jesús provenía de una familia pobre y sin recursos, al punto que había nacido entre animales domésticos, en un lugar que no era ni su casa, ni su pueblo. La ironía de esta historia es que un rey tan poderoso como Herodes temiera por su reino y por su vida al escuchar hablar de este niño pobre, llamado Jesús. La presencia de Herodes en el texto bíblico lo convierte en un documento histórico que se relaciona con la historiografía y la arqueología para validarla a la vez que las mismas validan la historia de la salvación. Hoy, desde la distancia histórica es fácil comprender que la mano de Dios estaba sobre Jesús, y el propio temor de Herodes testificaría de la grandeza de Su misión. Sin embargo, en ese momento no era tan fácil entenderlo. A pesar de la maldad y el poder de Herodes, todas sus maquinaciones no pudieron detener el propósito de Dios porque los planes de Dios, son más grandes que toda estrategia humana para impedirlos. Aun a pesar de la persecución de Herodes, la revelación y el acompañamiento de Dios salva al nuevo Moisés, que vendrá a salvar y libertar, ahora no a unos pocos, sino a toda la humanidad. Así como a Jesús, Dios nos protege, y nos salva de los Herodes de nuestra vida, que se levantan para entorpecer el propósito de Dios en nosotros.

Hoy podemos hilvanar la historia con nuestro propio caminar con Dios y nuestra historia personal, podemos reflexionar sobre el propósito de nuestra vida y encontrar en los dichos, los milagros y los hechos de Jesús una reafirmación de que Dios nos acompaña, nos protege y nos salva, para que se cumpla en nosotros Su voluntad.

Hoy podemos decir: “Señor, he enfrentado mis propios Herodes y en el pasado me has librado, hoy tal vez no puedo ver con claridad lo que hay de frente y como María y José, tengo miedo y quisiera salir huyendo a Egipto, pero una cosas sí se, se muy bien lo que ya tu has hecho y que en mi peregrinar me has acompañado, me has librado, provisto, sanado y salvado. Por eso se que estás conmigo como lo estuviste con María y José en su caminar a Egipto huyendo de Herodes. Porque estás conmigo puedo responder confiada ante lo desconocido, ante la enfermedad, la escases, depresión, tristeza, angustia, sufrimiento. Porque tu estás conmigo como estuviste con Elizabeth, puedo decir como María: “he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”