UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro

Cuando la vida nos lleva por caminos que parecen no tener salida muchos decidimos apegarnos a la oración como formula mágica para resolver los problemas cuya solución parecería estar solo en lo sobrenatural. Sin embargo, la oración para el cristiano debe ser mucho más que un conjuro para torcer la mano de Dios a mi favor. Como dice Francois Varone, la oración “no es para pedir la satisfacción de una necesidad ni para forzar una intervención útil, sino para iluminar, elevar y atraer la libertad del hombre [Sic] hasta hacerla coincidir con la de Dios, deseo con deseo, corazón con corazón”.[1] Para quienes consideramos el camino de la fe cristiana como una guía hacia Dios, el oración del Padre Nuestro ofrece una clave que puede cambiar nuestra relación con Dios y la lente con la que vemos la vida para que sea transformada nuestra manera de vivirla.

El Padre Nuestro es el centro de un discurso de Jesús sobre una nueva ética que comienza en el capítulo 5 de Mateo con las Bienaventuranzas y termina en el capítulo 7 con una parábola[2] que amonesta. En el punto climático de estos tres capítulos encontramos esta oración como una guía de vida que puede dividirse en dos conjuntos de peticiones, tres relacionadas a nuestra relación con Dios y cuatro relacionadas a nuestra relación con el prójimo y nuestras necesidades.[3] El capítulo 7 que enmarca este discurso termina diciendo: “(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”. Desde este nuevo paradigma de relaciones Jesús nos lanza un reto para que cuando soplen los vientos no seamos derrumbados: cómo ser y cómo vivir para que nuestra oración sea contestada: Continue reading “UNA GUIA PARA EL CAMINO: Estudio sobre el Padre Nuestro”

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